Hay fotógrafos que cambian de sistema y no paran de recomendarlo. ¿Exageración o razones de peso? Para responderlo hemos seguido la historia de @arthurlefo, un fotógrafo de naturaleza y vida silvestre que dejó atrás su equipo habitual tras una experiencia inesperada en Alaska y que hoy vive de lo que captura con su OM SYSTEM.

OM-1 • M.Zuiko Digital ED 150-400mm F4.5 TC1.25X IS PRO • 400 mm • 1/1600 s • F4.5 • ISO 250
Primero la naturaleza, luego la cámara
Subir a una cima antes del amanecer y ver cómo la luz va llenando el valle. Seguir un sendero de caza por el bosque hasta quedar frente a frente con un alce macho. Para este fotógrafo, todo arranca y termina ahí, en la experiencia de estar en plena naturaleza. Él mismo se define como naturalista antes que fotógrafo: la cámara es solo el medio para guardar esos momentos y contárselos a más gente, con la idea de que cada uno encuentre su propio vínculo con el entorno natural.
De ahí viene su primera lección para quien está eligiendo equipo: antes de comparar modelos, conviene preguntarse para qué se quiere fotografiar. No existe la cámara perfecta; lo que existe es la que encaja con lo que tú buscas. En su caso, la lista era clara: un equipo con potencia suficiente para captar sujetos en movimiento, pero también robusto y ligero para aguantar cualquier imprevisto de una salida en la montaña, y que además le diera opciones en esos instantes raros que casi nadie llega a ver.

OM-1 • M.Zuiko Digital ED 150-400mm F4.5 TC1.25X IS PRO • 70 mm • 1/1250 s • F4.5 • ISO 200
Un hidroavión, unos osos y la cámara de un guía
El punto de inflexión llegó en septiembre, en el Parque Nacional de Katmai (Alaska). Aquel viaje, pensado para pulir su técnica ante algunos de los espectáculos naturales más impresionantes del planeta, terminaba con Katmai como gran final.
Pasó tres días en Brooks Falls entre osos pardos gigantes, observando su rutina. Aunque su equipo anterior le estaba dando buenas imágenes, la curiosidad pudo con él cuando su guía le ofreció probar su cámara: una E-M1 Mark II con un M.Zuiko 300mm F4 PRO. Equivalía a 600 mm con apertura f4 y cabía, literalmente, en el espacio de una botella de agua. Tras un par de ajustes —más sencillos e intuitivos de lo que esperaba de una cámara desconocida— fotografió a un oso comiéndose un salmón.

OM-1 • M.Zuiko Digital ED 150-400mm F4.5 TC1.25X IS PRO • 325 mm • 1/1800 s • F4.5 • ISO 800
Lo que empezó como curiosidad por el tamaño acabó en entusiasmo por el rendimiento: imágenes nítidas y vivas que le llenaban la tarjeta a tal ritmo que tenía que vaciarla por la noche para poder pedirle de nuevo la cámara al guía a la mañana siguiente.
Una mochila más ligera, una mirada distinta
De vuelta a casa no esperó: se hizo con una E-M5 Mark II reacondicionada y un M.Zuiko 40-150mm F2.8 PRO, y empezó a salir a todas horas. Lo que más notó fue el peso que se quitaba de encima. Pronto cabían en una mochila pequeña dos cuerpos, tres objetivos y el resto del equipo, y hasta prescindió del trípode gracias a la estabilización del propio cuerpo. Cargar dos teleobjetivos durante una docena de millas (unos 19 km), trepando rocas hasta lagos alpinos poco visitados, era algo que antes solo imaginaba. A eso se sumaba la resistencia a la intemperie, que le permitía disparar con cualquier clima.
Con la cámara siempre a mano, llegó a sitios donde antes rara vez la llevaba, y eso cambió su forma de ver: nuevas ideas, más libertad ante lo imprevisto y, poco a poco, una visión más definida de lo que quería contar. Se dio cuenta de que lo suyo eran los momentos de intimidad con la fauna, esos animales carismáticos que dan vida a los lugares que quiere defender. Con el tiempo dio el salto a la OM-1, que según él cambió por completo su manera de fotografiar fauna.
Tecnología al servicio del instante
Con la OM-1 empezó a captar escenas fugaces que el ojo apenas percibe. El modo Pro Capture lo ilustra bien: se pulsa el disparador cuando ya se ha visto el momento, y la cámara guarda una ráfaga de fotogramas previos. Se acabó esperar a que el animal mirase a cámara para fallar justo entonces, o volver a casa con mil fotos de un río sin el salto del pez. El resultado: menos disparos y más atención al presente.
Después fue descubriendo más funciones:
· La detección de sujetos con IA para animales y aves, que le permite centrarse en la composición sin preocuparse de dónde enfoca.
· Starry Sky AF, que acaba con las astrofotos desenfocadas.
· El modo ND en vivo, que permite hacer exposiciones largas de día sin filtros físicos.
Cada novedad le daba más opciones y, sobre todo, más ganas de seguir creando. Desde entonces, no ha vuelto atrás.

OM-1 • M.Zuiko Digital ED 150-400mm F4.5 TC1.25X IS PRO • 375 mm • 1/1000 s • F5.6 • ISO 200
Lo que lleva hoy en la mochila
Desde que cogió su primera OM SYSTEM, hace tres años, la fotografía de naturaleza se ha convertido en su profesión. Este es su equipo actual:
· OM-1 Mark II: la más reciente de la marca, con mejoras sobre su predecesora en precisión de enfoque, tamaño del búfer y modo Live GND, entre otras.
· OM-1: su segundo cuerpo, solo por detrás de la Mark II.
· M.Zuiko 12-40mm F2.8 PRO: su objetivo para paisaje y cámaras trampa.
· M.Zuiko 40-150mm F2.8 PRO: el todoterreno, válido para fauna y paisaje por su nitidez y precisión.
· M.Zuiko 150-400mm F4.5 IS TC1.25X PRO: su zoom favorito para fauna: nítido en toda la focal y con un alcance de 1000 mm al activar el teleconvertidor.
· M.Zuiko 150-600mm f5.0-6.3 IS: el de mayor alcance: hasta 1200 mm equivalentes sin teleconvertidor y hasta 2400 mm con él.

OM-1 • M.Zuiko Digital ED 40-150mm F2.8 PRO • 60 mm • 1/500 s • F2.8 • ISO 800
Para saber más
· OM-1: https://fotoruanopro.com/camaras-sin-espejo-evil/53776-om-1-mark-ii-cuerpo-V210040BE000.html
· M.Zuiko Digital ED 150-400mm F4.5 TC1.25X IS PRO: https://fotoruanopro.com/objetivos-sin-espejo/52692-om-system-150-400-mm-f45-tc125x-is-pro-V335300BW000.html
· M.Zuiko Digital ED 40-150mm F2.8 PRO:
Fotografías y testimonio: @arthurlefo (https://www.instagram.com/arthurlefo/).